¿Por qué el Estado no divulga la lista completa de personas que murieron durante la acción militar de Estados Unidos? “Más de 100” personas muertas dejaron la incursión militar de Estados Unidos en territorio venezolano la madrugada del 3 de enero de 2026. Así lo han dicho altos funcionarios venezolanos, incluido el ministro del interior, Diosdado Cabello. El 16 de enero, el titular de Defensa, Vladimir Padrino, dio cuenta de 47 militares venezolanos que perecieron durante los ataques, para un total de 83 personas. El gobierno de Cuba informó la muerte de 32 de sus soldados en territorio venezolano, encargados de la seguridad de Nicolás Maduro. Hasta ahora, el Estado venezolano no ha emitido una información transparente sobre cuántas personas finalmente resultaron muertas, ni sus identidades. Monitor de Víctimas y La Hora de Venezuela han logrado identificar con nombres y apellidos a 81 víctimas: 45 militares venezolanos, 32 cubanos y 4 civiles. Los nombres lo han podido confirmar principalmente a través de las publicaciones en redes sociales que han hecho organismos militares, alcaldías, consejos legislativos y hasta gobernadores sobre los actos fúnebres, además de 24 esquelas funerarias publicadas en historias de Instagram por el Ejército y la Milicia.¿Por qué Nicolás Maduro era resguardado por al menos 32 militares cubanos?«Esa fábula de que en Venezuela hay miles de militares cubanos es mentira (…) militares no hay. Mi anillo de seguridad es de venezolanos», le dijo Nicolás Maduro a la periodista María Elvira Salazar en 2020.«No hay tropas cubanas en Venezuela. No hay tropas de seguridad de Cuba en Venezuela. Cuba no participa con efectivos militares en operaciones de seguridad en Venezuela. Estas calumnias constituyen una ofensa contra el pueblo y el gobierno de Cuba», dijo en 2019 Johana Tablada, entonces subdirectora para Estados Unidos de la Cancillería cubana. Fue su respuesta ante la primera acusación desde Washington de que el anillo de seguridad de Maduro estaba conformado por efectivos cubanos. Pero el 3 de enero de 2026 toda cortina cayó: Cuba estaba encargada de la seguridad del presidente de otro país. O, dicho de otra manera, la seguridad de quien tenía las riendas de Venezuela estaba en manos de funcionarios extranjeros. Hasta ahora, ningún alto funcionario ha explicado por qué esto era así. Tampoco se ha brindado información que asegure que a Delcy Rodríguez, encargada ahora del Ejecutivo nacional, la cuiden solamente uniformados venezolanos. De acuerdo con el libro La invasión consentida (Debate, 2019), escrito por un grupo de periodistas venezolanos bajo el seudónimo Diego G. Maldonado, fue Hugo Chávez quien decidió confiar los temas de seguridad nacional a elementos cubanos tras consultar con Fidel Castro. Nicolás Maduro lo mantuvo. Los convenios que puedan haber sido firmados al respecto permanecen secretos. El cubano Yohandris Varona Torres, un oficial cubano que resultó herido en Caracas, brindó su testimonio de lo que vivió esa madrugada. No mencionó a colegas venezolanos. Afirmó que estuvo de guardia desde la medianoche para un turno de seis horas. «Si un helicóptero viene por arriba de ti, lo único que te queda es tirarle y defenderte. Así fue. Hasta el último momento estuvimos disparando».¿Por qué no sirvieron los sistemas antimisiles de defensa antiaérea? La FAN cuenta con distintos sistemas de defensa antiaérea, de los cuales los más notorios son las lanzaderas misilísticas BUK-M2E, S-125 Pechora, S-300 y las cañoneras ZU-23. Los tres primeros sistemas incorporan detección satelital, y no solamente están pensados para interceptar aeronaves enemigas sino también para destruir misiles que se dirigen a objetivos venezolanos. Varios videos registrados durante el operativo militar de Estados Unidos muestran al menos un disparo desde un BUK-M2E, particularmente en la base militar de Mamo, en La Guaira. Solo allí, a pesar de que estos sistemas habían sido desplegados en distintos lugares y, de hecho, los ataques norteamericanos se concentraron en puntos de amenaza, principalmente donde habían lanzaderas misilísticas. TalCual mapeó los 12 lugares donde los Delta Force golpearon instalaciones militares. En siete de ellos está documentado que había BUK-M2E: Fuerte Tiuna, Fuerte Guaicaipuro, Infantería de Marina en Mamo, Aeropuerto de La Carlota, Aeropuerto de Higuerote y el Puerto de La Guaira.Ninguna autoridad ha explicado por qué esos sistemas no fueron activados totalmente. Voces del oficialismo han afirmado que Estados Unidos utilizó sistemas de interferencia de radares y de ataques electromagnéticos. El uso, por parte de EEUU de aviones Growler así lo hace presumir. Pero entonces queda la duda de cómo dispararon los que sí dispararon. Por otra parte, en lugares como la base militar de Mamo las fotos posteriores al ataque demuestran que varios de estos equipos estaban incluso bajo techo, por lo tanto almacenados y no en uso. También, las imágenes muestran que en el caso de un BUK-M2E ubicado en La Carlota, la lanzadera estaba desconectada de un sistema de radares. El asunto se confirma con una pieza publicada por The New York Times que afirma que muchos de los equipos antiaéreos ni siquiera estaban operativos la madrugada del 3 de enero, según dijeron funcionarios norteamericanos, porque no estaban conectados a radares. «Después de años de corrupción, mala logística y sanciones, todo eso degradó la preparación de los sistemas de defensa aérea de Venezuela», dijo Richard de la Torre, exjefe de estación de la CIA en Caracas, citado por el medio.Funcionarios y expertos también atribuyen parte del fracaso a Rusia. Técnicos y entrenadores rusos debían asegurar que los sistemas estuvieran integrados y operativos, pero la guerra en Ucrania habría limitado su capacidad de sostener esos equipos en Venezuela. En Venezuela hay evidencias de que parte de las operaciones de mantenimiento y entrenamiento han sido realizadas a cabo también por personal de Bielorrusia, aliado de Moscú. Incluso, dos exfuncionarios estadounidenses sugieren que el Kremlin pudo permitir que el material venezolano cayera en desuso para evitar una confrontación directa con Washington si un avión estadounidense era derribado. El embajador ruso en Venezuela, Serguéi Melik-Bagdasárov, aseguró el lunes 26 de enero que los militares venezolanos lograron efectuar dos disparos con las baterías antiaéreas rusas, pero fallaron por falta de capacitación. «Además de tener una ametralladora en las manos, hay que saber dispararla», aseguró en una entrevista con el canal Rossia 24. Explicó que le comunicaron que «hubo al menos dos disparos (por parte de los sistemas de defensa rusos) y ambos fallaron su objetivo».¿Qué pasó con los misiles Igla-S?«Venezuela tiene nada más y nada menos que 5.000 Igla-S», proclamó Nicolás Maduro el 23 de octubre de 2025, rodeado del alto mando militar y ante las cámaras de Venezolana de Televisión. Hablaba de un arma específica, de fabricación rusa, que se dispara desde el hombro y puede derribar aviones, helicópteros o drones. Los «Manpads», como también son conocidos, no necesitan radares, sino un solo militar a carga de apuntar y disparar. Es un misil de guía infrarroja que «busca el calor» de los motores de aeronaves de baja altitud y se dirige hacia ellos por sí mismo, una vez lanzado. «Cualquier fuerza militar del mundo sabe el poder de los Igla-S… más de 5.000, el que entendió, entendió», advirtió. Según dijo, esos misiles portátiles están desplegados «hasta en la última montaña, en el último pueblo y en la última ciudad del territorio», con «millas de operadores entrenados» y «equipos de simulación» para afinar la puntería. En papel, se supone que los Igla-S son el primer escalón de una red de defensa que se complementa con los S-300VM, los Buk-M2E o los S-125 «Pechora», creando una primera capa de defensa contra las incursiones rasantes y los aterrizajes de helicópteros. El 3 de enero su uso fue más que limitado. Según los videos grabados por ciudadanos durante la operación estadounidense, al menos dos Igla-S fueron disparados hacia helicópteros que llegaron a Fuerte Tiuna. No dieron en el blanco.No hay evidencias de que otro Igla-S haya sido usado desde alguna de las montañas que rodean a la capital.Un testimonio del teniente Ayton José Sousa Martínez, militar del Ejército adscrito a la Guardia de Honor, fue publicado en TikTok por ese la cuenta de esa unidad. Allí se habla de cómo se movió junto a compañeros para «retirar armamento». No menciona los Igla-S, y en las imágenes generadas por inteligencia artificial, la Guardia de Honor solo muestra soldados disparando ametralladoras contra helicópteros.¿Ya fue detectado el infiltrado de EEUU o «los traidores» dentro del alto gobierno?Quizá ya no haga falta, visto que la encargada del Ejecutivo habla directamente con Donald Trump, con Marco Rubio y con el director de la CIA, pero luego de la captura de Nicolás Maduro en Caracas se informó que un espía dentro del alto gobierno informó a Estados Unidos elementos necesarios para esa operación militar. Hasta ahora, el gobierno no ha mencionado nada al respecto, no lo ha calificado como «fake news» en su nueva cuenta Miraflores al Momento dedicada a eso, ni ha ordenado públicamente que tal persona sea detectada y alejada del centro del poder. El 5 de enero, The New York Times publicó que «una fuente de la CIA dentro del gobierno venezolano vigiló la ubicación de Nicolás Maduro tanto en los días como en los momentos previos a su captura por fuerzas de operaciones especiales estadounidenses, según personas informadas de la operación». el diario estadounidense que no se trató de una sola persona, pues «la CIA tenía un grupo de agentes sobre el terreno en Venezuela trabajando clandestinamente desde agosto, según una persona familiarizada con el trabajo de la agencia. Los agentes recopilaron información sobre el ‘patrón de vida’ y los movimientos de Maduro». El 15 de octubre de 2025, New York Times informó que Donald Trump había autorizado acciones encubiertas de la CIA en Venezuela. El presidente estadounidense lo confirmó abiertamente a periodistas en la Casa Blanca al día siguiente. La respuesta de Maduro fue el ahora famoso «no guerra, sí paz».«La historia dirá quiénes fueron los traidores. La historia lo desarrollará. Lo veremos», dijo Nicolás Ernesto Maduro, hijo del capturado exgobernante venezolano, el mismo día 3 de enero en un video.Desde entonces no ha vuelto a mencionar el asunto, pero la idea de que hubo «traidores» que ayudaron a la captura de Maduro por parte de Estados Unidos fue de nueva puesta en la palestra por el embajador ruso en Caracas, Serguéi Melik-Bagdasarov, quien dijo en una entrevista el 26 de enero que funcionarios venezolanos habían colaborado. «Conocemos los nombres de los traidores» de quienes habrían facilitado la acción al trabajar «sistemáticamente para la inteligencia estadounidense», y habrían salido del país también.Otro funcionario ruso reiteró el asunto: «En Venezuela, sin duda, tuvo lugar una traición. Es algo de lo que se habla de manera totalmente abierta. Una parte de los altos funcionarios, de hecho, traicionó al presidente», dijo el embajador de Rusia ante las Naciones Unidas, Vasili Nebenzia, el 30 de enero. Nadie del gobierno ha reaccionado a las palabras de los funcionarios rusos. Tampoco sobre lo publicado por CNN de que la Administración Trump planea establecer «una presencia permanente de la CIA en Venezuela».¿Alguien cobró la recompensa por la captura de Nicolás Maduro?Desde Estados Unidos no se ha informado si alguien recibió alguna compensación luego de la captura de Nicolás Maduro, siendo que el gobierno de ese país había ofrecido una recompensa de hasta 50 millones de dólares «por información que conduzca a la captura» del ahora ex gobernante venezolano.¿EEUU usó un «arma sónica» en su operación militar en Caracas?Defensas antiaéreas apagadas y mínima respuesta militar no han ocasionado que, frente al país, el Alto Mando Militar brinde explicación alguna sobre los porqués. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino, dijo que Estados Unidos utiliza armas novedosas en su ataque en territorio venezolano, incluso «con la ayuda de Inteligencia Artificial del más alto nivel». El propio Donald Trump dijo en Davos que su país usaba armas «sin precedentes» en Venezuela, y las defensas «no podían responder».¿A qué armas se refiere Trump? Nadie lo sabe. Por ahora, la información que se tiene confirmada es sobre el uso de drones explosivos por parte de las fuerzas extranjeras. Como reportó TalCual, la madrugada del 3 de enero se escuchó sobre Caracas el ruido fuerte, como un zumbido, de los drones Lucas (Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo, po r sus siglas en inglés).Se trata de un sistema lanzado hacia un área determinada, merodea en el aire hasta recibir la guía final y luego ejecuta un descenso terminal sobre el objetivo, destruyéndose en el impacto. Fue la primera vez que este tipo de sistemas de drones kamikaze fueron usados por parte de Estados Unidos, apenas presentados públicamente seis meses antes. También se ha hablado de un «arma sónica» que supuestamente hace sangrar por la nariz a quien es atacado. Las afirmaciones al respecto surgieron de un audio anónimo compartido profusamente en redes sociales, especialmente TikTok, que no ha sido verificado y cuya autoría ha sido asignada a un miembro de un «colectivo» oa un miembro de la FAN, dependiendo de quién lo comparta. El audio fue transcrito como si fuese una entrevista a una «guardia de seguridad leal a Nicolás Maduro» y publicada en X por la cuenta de Mike Netter, un activista republicano de California. Esa transcripción fue compartida en X por la Secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt y, por tanto, tomada como cierta por muchos medios de comunicación. A Donald Trump le preguntaron al respecto el 21 de enero. Su respuesta se limitó a decir que «tenemos armas que nadie conoce». Testimonios de militares que sobrevivieron al ataque, venezolanos y cubanos, no han incluido mención alguna a un arma sónica. Uno de los extranjeros dijo que EEUU us «aviones, bombas, drones y dos helicópteros Apache» (los Delta Force usan helicópteros Black Hawk).Telesur entrevistó al teniente Pedro Sarmiento, en el Hospital Militar. «Lo que sentí fue el impacto, la explosión y la onda expansiva», dijo sobre su experiencia al intentar responder ante la incursión militar norteamericana. También habló con un cabo asignado a la Guardia de Honor presidencial, internado en ese hospital. Ninguno mencionó ningún arma sónica.¿Se han determinado responsables por las fallas en la respuesta militar ante la incursión de EEUU?Cuando ya amanecía en venezuela el 3 de enero, y Nicolás Maduro junto a Cilia Flores estaba camino a Estados Unidos, finalmente volaron los F-16 y los Sukhoi. El protocolo de defensa soberana establece que al menos uno o dos aviones jet deben estar preparados para despegar en una contingencia. Pero ese sábado Estados Unidos utilizó en el espacio aéreo nacional helicópteros Chinook y Black Hawk, además de drones. En su operación también fueron activados aviones F-18, F-35, F-22 y Growler aunque no se ha determinado cuáles de esos entraron al territorio y cuáles operaron a la distancia de su rango de tiro. Pero los cielos venezolanos no fueron defendidos por la Aviación Militar venezolana que, de haberlo intentado, se habría enfrentado a una gran disparidad en tamaño de flota y capacidad de fuego. Tampoco se vio un despliegue de los sistemas antiaéreos, como hemos explicado, a pesar del despliegue de propaganda de los meses anteriores y los ejercicios mostrados en televisión. La periodista Sebastiana Barráez ha dicho que la madrugada del 3 de enero no hubo ni siquiera una alerta. «Un general reconoció que las órdenes se dieron a las 4:00 AM, cuando ya Nicolás Maduro había sido extraído», escribió en Infobae.Nadie del Alto Mando Militar ha comentado el asunto, ni tampoco se ha informado de procesos de investigación o evaluaciones de corrección por lo (no) ocurrido. Según Barraéz, el 8 de enero de 2026, los dos principales jefes del Comando de Defensa Aeroespacial (Codai) fueron destituidos, a pesar de la fata de confirmación oficial. Se trataría del Mayor General José Luis Tremont Jiménez, comandante del Codai, y el G/D José Antonio Cuarez Salazar, jefe del Estado Mayor del Codai y su segundo comendante. «El relevo en el mando fue asumido por General de División (Ej) Eduardo José Sellone David, quien anteriormente comandaba la Brigada Central del Codai», indica el reporte.¿Por qué los actos post-mortem de militares caídos fueron tan poco preponderantes?Al menos 47 militares venezolanos murieron durante los ataques de Estados Unidos en Caracas que resultaron en la captura de Nicolás Maduro. No obstante, el Estado venezolano le ha dado poca preponderancia al asunto. El 7 de enero de 2026, Venezolana de Televisión emitió un material grabado de aproximadamente 12 minutos que mostró un homenaje a los militares caídos cuatro días antes. El material combinó imágenes grabadas en actos fúnebres y sepelios de varios efectivos, así como la entrega a familiares de los muertos de los símbolos militares. Ha sido la única transmisión específica al respecto en ese canal. Los velorios de los efectivos se conocieron con más detalle por transmisiones en Instagram tanto de las instituciones castrenses, como las alcaldías de algunas localidades de origen de las víctimas, como de familiares de los fallecidos. El canal internacional Telesur ha hecho una cobertura más completa del asunto. En algunos casos se vio que los mandos superiores entregaron a familiares reconocimientos post mortem y honores militares, incluyendo cajas con una medalla, la bandera venezolana, las charreteras y una edición de la Constitución nacional, entre otros objetos. un acto de entrega de condecoraciones al personal militar y no militar que participó en la respuesta militar del 3 de enero. Ese día el ministro anunció que se construirá un monumento para honrar a los caídos.¿Quién paga por la defensa de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Nueva York?Nicolás Maduro y Cilia Flores designaron al equipo legal que los representará ante la justicia de Estados Unidos donde enfrentarán cargos por narcotráfico, terrorismo y corrupción, entre otros. La pareja tiene abogados distintos, aunque ambos tienen una dilatada trayectoria en casos federales complejos. La contratación del equipo jurídico fue formalizada ante el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York. Nicolás Maduro contrató los servicios del penalista Barry Pollack, el mismo que defendió a Julián Assange, fundador de WikiLeaks, y promovió el acuerdo que permitió su salida tras 15 años de litigio. El abogado tiene 35 años de experiencia en defensa penal, especialmente en casos de seguridad nacional, espionaje y delitos financieros. Ha litigado casos emblemáticos como Enron, ha defendido a acusados bajo la Ley de Espionaje y ha trabajado en la anulación de condenas incorrectas. Es socio del despacho Harris St. Laurent & Wechsler, con sede en Washington y Nueva York, y está considerado un abogado habitual en causas de alto perfil político y mediático. Cilia Flores, por su parte, será representada por el abogado Mark E. Donnelly, experto en delitos fiscales. Se trata de uno de los socios de una firma boutique de Houston y tiene más de dos décadas de experiencia en defensa penal compleja. Antes de pasar al sector privado, estuvo más de diez años en el Departamento de Justicia de EEUU, en la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Texas, donde dirigió la división de fraude. Su trayectoria incluye también años como fiscal del condado de Harris, con experiencia directa en juicios graves y en casos de corrupción pública. El alto perfil de ambos abogados sugiere que los honorarios son onerosos. No obstante, el Ejecutivo venezolano no ha brindado información sobre cómo se costarán los gastos por esos servicios legales. Hasta ahora, solo se ha sabido que durante la primera audiencia de Maduro y Flores frente al juez Alvin Hellerstein la defensa pidió que tuvieran asistencia consular.Ñapa | ¿Por qué la operación de extracción no incluyó a Vladimir Padrino ni a Diosdado Cabello? Estados Unidos ha caracterizado la operación «Absolute Resolve» no como un acto de guerra sino como un operativo de «law-forcement». Es decir, un procedimiento para la captura de una persona acusada ante una corte federal en Nueva York y con una recompensa en su contra. Cilia Flores también fue señalada de tener cargos judiciales en los documentos desclasificados durante ese fin de semana. Los ministros Vladimir Padrino y Diosdado Cabello tienen también acusaciones judiciales federales en Nueva York, y el Departamento de Estado aún los muestra en la lista de venezolanos con recompensas por «información que conduzca a su captura» por 15 millones y 25 millones de dólares, respectivamente. Cuando se desclasificó la acusación, también se supo que entre los señalados está Nicolás Ernesto Maduro. La pregunta de por qué no actuaron también contra ellos sí fue respondida, en este caso por el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, cuando fue consultado al respecto en el programa Face The Nation, y respondió: «¿Vas a meterte para sacar a cinco personas? Ya hay suficientes quejas solo por esta operación. Imagínate los aullidos que tendríamos de todo el mundo si realmente hubiéramos tenido que ir y quedarnos allí cuatro días para capturar a otras cuatro personas. Capturamos a la prioridad, el número uno de la lista, el tipo que decía ser presidente del país, y no lo hera. Fue arrestado junto a su esposa, que también está acusada». Rubio detalló que la operación era muy peligrosa y que las condiciones de riesgo aumentaban si se intentaba hacer otras capturas.
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