La temporada de pesca de tiburones se encuentra en uno de sus momentos más activos y, semana tras semana, continúan llegando a nuestra mesa de trabajo reportes de capturas de gran valor deportivo y científico. Tras un inicio del periplo piscatorio que tuvo al cazón (Galeorhinus galeus) como gran protagonista, las novedades ahora incluyen bacotas, escalandrunes e incluso ejemplares de tiburón martillo, capturados en distintos puntos del litoral marítimo argentino. La gran mayoría de estas capturas, en el ámbito de la pesca deportiva, son realizadas por aficionados que forman parte de Conservar Tiburones, un proyecto de monitoreo ciudadano que se sostiene gracias al compromiso de los pescadores y al trabajo articulado con biólogos de la Wildlife Conservation Society Argentina, la Universidad Nacional de La Plata y el Museo Argentino de Ciencias Naturales. Un programa que, año tras año, continúa aportando información clave sobre los patrones migratorios y la biología de los tiburones costeros. Un hecho inédito En este contexto se produjo una noticia histórica: la primera recaptura internacional de un tiburón escalandrún (Carcharias taurus) dentro del programa de marcado. El ejemplar en cuestión resultó ser una hembra inmadura, que había sido etiquetada a fines de 2024 frente a las costas de Mar Chiquita, en la provincia de Buenos Aires. El marcado fue realizado por Eduardo Cañueto, uno de los guías de pesca más experimentados del proyecto, quien desde su embarcación emblemática, “Lobo de Mar”, llevó adelante el procedimiento y devolvió el animal al agua en perfectas condiciones, cumpliendo con los protocolos de pesca con devolución. Recaptura en Uruguay A fines de 2025, y gracias al trabajo conjunto con la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA) de Uruguay, se logró el reporte de la recaptura de esta misma hembra frente a las costas de Punta del Diablo, donde fue interceptada por la pesquería artesanal dirigida a la especie. Este registro constituye una prueba contundente de que, en el Atlántico Sudoccidental (ASO), existe una única población de tiburón escalandrún, un dato de enorme relevancia para la gestión y conservación del recurso. No es un detalle menor: desde 2024, la especie se encuentra incluida en los Apéndices I y II de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS). Dicha inclusión establece que, para garantizar una conservación efectiva, los países involucrados deben coordinar acciones conjuntas, tanto en el manejo pesquero como en la investigación científica. Marcado y devolución: una herramienta clave Iniciado en 2010, el proyecto Conservar Tiburones se ha convertido en el programa de marcado más longevo del país en materia de ciencia ciudadana. Su trayectoria demuestra que la pesca deportiva responsable, con devolución y protocolos adecuados, puede transformarse en una herramienta concreta de conservación marina, generando datos imposibles de obtener de otro modo. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter Galería de imágenes
Un hito para la conservación: recapturaron en Uruguay un escalandrún marcado en Buenos Aires
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