El aplazo en la salida del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) dejó al descubierto que las estadísticas en la Argentina continúan -luego de 20 años- sumidas al Gobierno de turno. Tal es así que, en el afán de sostener el equilibrio de las cuentas públicas, el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) seguirá midiendo la principal variable de la economía con una canasta de bienes y servicios de 2003/2004 y no lo hará con la de 2017/2018, que más allá de que quedó vieja, refleja de una forma más certera el comportamiento de consumo de los argentinos. El cambio metodológico implica, según Estudios Económicos del Banco Provincia, que el Estado Nacional se ahorre casi $5 billones por la menor actualización de jubilaciones, pensiones y asignaciones que ajustan de manera automática por el último IPC, así como también los menores pagos asociados a los títulos públicos capitalizables por CER, que representan poco menos de 0,5% del PBI. El Gobierno proyecta, según sostuvo en una entrevista radial el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que el nuevo método para medir el IPC se implementará “cuando la inflación sea cero”, una meta que, en sintonía con el presidente Javier Milei, proyecta para mediados de año. Inflación para 2026 La estructura de consumo vigente refleja un país con un tipo de cambio apreciado ($2.250 y 35% más alto que el actual), mayor peso de bienes y menor participación de servicios en la estructura de ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004-2005. Dos décadas después, los patrones de gasto cambiaron, tanto por transformaciones tecnológicas como por modificaciones en los precios relativos. La inflación proyectada por el instituto para 2026 rondaría el 25,9% con la canasta actual, pero ascendería al 28,6% si se aplicara la actualización metodológica, según el área de análisis económico del banco bonaerense. En la comparación regional, el año base de la ENGHo quedó muy lejos, ya que es de 2019 en promedio, con Chile y Uruguay como los únicos con actualizaciones postpandemia (2023 y 2022, respectivamente) y el resto en 2017-2018, tal como lo habría hecho nuestro país si no se hubiera dado marcha atrás con el ajuste. “Esto supone una complejidad adicional a la hora de comparar la inflación doméstica con la dinámica internacional en un contexto en el cual, en nuestro país, en tres meses los precios suben más que en un año en Brasil, Chile o Uruguay”, destacan desde el Banco Provincia. El Gobierno podría ahorrarse casi $5 billones con el aplazo del nuevo IPC El Gobierno de Javier Milei busca consolidar el gasto social como ancla fiscal y mantener el esquema cambiario, los dos pilares del programa económico para sostener el superávit fiscal sin sumar medidas de ajuste visibles. En términos relativos, estos $5 billones representan más que el total de los depósitos del Tesoro Nacional en el Banco Central al cierre de enero: $4,3 billones. Contrariamente, el incremento de la recaudación se ajusta automáticamente por el aumento “real” de precios, ya que depende del IVA y del impuesto a los débitos y créditos. estudios económicos banco provincia “Así, la marcha atrás del cambio de la metodología del IPC le daría cierta holgura a las cuentas públicas: los gastos subirían menos que los ingresos solo por razones estadísticas”, destacan desde Estudios Económicos del Banco Provincia. En ese sentido, desde el Instituto explican que para realizar la cuenta se tomó “la misma proyección de aumento de servicios públicos (+40% en el año), con incrementos particularmente significativos en marzo y septiembre, por encima del 15% mensual, manteniendo constante todo el resto de los capítulos”. Y explicaron que la inflación de todo 2026 se ubicó en 25,9% con el esquema de ponderadores que surge de la ENGHo 2004-2005, mientras que alcanza el 28,6% con la de 2017-2018. A su vez, prorrogar la estructura con la que actualmente se mide la inflación también aumenta la importancia de volver a los mercados privados de deuda, en un contexto de fuerte fragilidad de reservas, ya que el ratio entre activos internacionales sobre el PBI permanece por debajo del 7%, que es la media de la región. La importancia de rollear compromisos se debe a que la Argentina tiene vencimientos por más de u$s10.000 millones en 2026, lo que hace que “la entrada de dólares financieros sea determinante para que el tipo de cambio no se acelere”. Además, como consecuencia de esta diferencia entre ambas inflaciones, al disociar el cálculo del IPC del aumento efectivo del costo de vida, también varía la pérdida de poder adquisitivo que tuvieron los salarios: entre enero y noviembre de 2025, último dato de salarios publicado, la capacidad de compra de los trabajadores privados registrados habría caído alrededor de 2,5%, 0,7 puntos porcentuales más que el 1,8% que surge de tomar la estructura de ponderadores de la ENGHo 2004-2005. Sobre todo, al comparar con noviembre de 2023, la contracción pasa del 1,2% al 7,7% en este sector.




