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Wednesday, February 4, 2026

Alcohol en la navegación: tolerancia cero

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les gusta disfrutar de un trago o de una bebida alcohólica a bordo de su embarcación, o durante una detención en algún parador o restaurante del Delta. Sin embargo, existen controles de alcoholemia realizados por Prefectura y la tolerancia es cero. Por eso, no sólo hay que cuidarse del control en sí, sino -sobre todo- del riesgo que implica navegar bajo los efectos del alcohol: disminuyen los reflejos y la coordinación, una combinación que puede derivar en un accidente grave. El control de alcoholemia está pensado para proteger el orden y la seguridad de todos los que navegan. No busca entorpecer la actividad. Los operativos se realizan en distintos puntos de interés y alta concurrencia del Delta, donde se concentra la mayor densidad de embarcaciones, aunque eso no excluye controles en zonas más alejadas. En verano, cuando el consumo de alcohol a bordo suele incrementarse, estAs inspecciones se intensifican. Estar fondeado no es excepción  La fiscalización no se limita únicamente a embarcaciones en navegación. También se realizan controles a unidades fondeadas en lugares habilitados, donde muchas veces varias naves se abarloan para facilitar el embarque entre ellas. El motivo es simple: si una garrea o decide levantar anclas para continuar navegando, el capitán responsable debe estar en condiciones psicofísicas adecuadas para realizar esa maniobra. Por eso, una alternativa válida es que exista a bordo una persona con licencia habilitante que no haya ingerido alcohol y pueda asumir el mando. Puede sonar restrictivo, pero se justifica plenamente cuando se evalúa la seguridad, no sólo de la tripulación propia, sino también de quienes navegan alrededor. Para Prefectura, una embarcación fondeada es, a los efectos de la norma, una embarcación en navegación. Cuando un control de alcoholemia da positivo, no sólo se labra una contravención: también se procede a la retención de la embarcación en el punto del operativo, salvo que exista a bordo una persona con licencia habilitante acorde al tipo de nave y que haya arrojado resultado cero. Prefectura Naval no puede ni debe permitir que continúe la navegación si quien comanda se encuentra alcoholizado, ya que la disminución de reflejos y coordinación incrementa notablemente el riesgo de accidente. En caso de no contar con un tripulante habilitado que dé negativo en el control, la embarcación deberá permanecer detenida hasta que un nuevo test arroje resultado cero. No existe un tiempo preestablecido para esto: depende exclusivamente del organismo de cada persona. Dónde se realizan los controles  Prefectura Naval Argentina es la autoridad encargada del control de la navegación, pero resulta materialmente imposible fiscalizar cada embarcación o estar presente en la salida de todas las guarderías, marinas o clubes náuticos. Por eso se implementan operativos en puntos estratégicos y de interés, y los controles se realizan de manera aleatoria. No todas las naves son inspeccionadas en cada operativo. Durante la navegación en tránsito, las lanchas de menor porte suelen ser más fáciles de inspeccionar, ya que el abarloamiento con unidades de gran tamaño complica la maniobra. Por ese motivo, muchos barcos de mayor porte son controlados cuando se encuentran fondeados. Desde el punto de vista estadístico, los accidentes en el río no son numerosos, pero cuando ocurren suelen ser graves debido a la magnitud de los impactos. Casi la totalidad de los accidentes por colisión están vinculados al consumo de alcohol. Muchos de ellos se producen durante la noche o la madrugada, en el regreso a las marinas y a velocidades elevadas. De noche, el campo visual en el río disminuye notablemente. No hay iluminación y las embarcaciones no deben utilizar reflectores para navegar, ya que encandilan a las otras y empeoran las condiciones de seguridad. Por eso se debe navegar a velocidad de desplazamiento y con máxima atención al entorno. Bajo los efectos del alcohol, el cerebro no responde con la rapidez y precisión necesarias para una actividad que exige prudencia y anticipación. De allí la tolerancia cero: no se puede establecer con exactitud cómo afecta el alcohol a cada persona, pero sí se sabe que compromete la seguridad de todos. Surge entonces una pregunta habitual: si se va a almorzar o cenar a un restaurante del Delta, ¿no se puede consumir alcohol? La respuesta es clara: no, salvo que exista a bordo un capitán responsable con licencia habilitante que no haya ingerido alcohol y pueda hacerse cargo de la navegación. Puede ser un límite incómodo, pero cuando se trata de priorizar la seguridad propia y la de terceros, el cumplimiento de la norma se impone. De esta manera, todos podemos disfrutar del río de forma segura: cuidando nuestro barco y navegando con la tranquilidad de no encontrarnos con situaciones peligrosas provocadas por terceros. Nuestra zona de navegación tiene, además, un inconveniente frecuente: el regreso suele hacerse con el sol de frente, lo que reduce aún más la visibilidad. Si a eso se le suma el consumo de alcohol, el riesgo se multiplica. Y en el río, ese margen de error no existe. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter. En esta Nota

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