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Monday, February 9, 2026

Descubrimos un Luján desconocido en bicicleta

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La ciudad de Luján es conocida como la Capital de la Fe por el turismo religioso, de fin de semana y –últimamente– el cicloturismo ha tomado importancia. Muchos bikers llegan en sus vehículos, viajan en el Ferrocarril Sarmiento o recorren los 65 km por la colectora del Acceso Oeste y llegan hasta la Basílica de Luján. Pero hay otros caminos alejados del asfalto y el ruido del tránsito. La propuesta de Luján Desconocido nos lleva por parajes, caminos rurales con múltiples terrenos, subidas y bajadas, tramos barrosos, senderos a campo traviesa o entre canchas de polo, una vieja pulpería en un solitario paraje, el pueblo de Open Door y el plato fuerte es un nuevo sendero a orillas del río Luján. Comencemos… El punto de partida es la Basílica Nuestra Señora de Luján. Como todo punto neurálgico de cualquier ciudad, el tránsito domina las calles. Por suerte, hay una muy buena ciclovía paralela a la Ruta 7 vieja, que nace en el Monumento Malvinas, la que tomaremos por pocos kilómetros hasta la intersección con la Ruta 192, donde cruzaremos el Acceso Oeste y conectaremos con una vieja bicisenda, algo destruida, que nos llevará hasta el primer punto: el Haras Farm Club Argentino, un importante barrio privado. Allí comienza un camino de tierra, algo desagradable porque pasamos por la puerta de un sitio que no debería existir. La quema Se trata del basural a cielo abierto más grande y antiguo de la Argentina, con una operación que abarca aproximadamente 40 a 60 años. Diariamente recibe entre 120 y 150 toneladas de residuos sólidos urbanos de todo el Municipio de Luján. Desde años ha los residuos se han depositado sin control y a menudo se queman, generando un ambiente peligroso con humo y químicos.  Cerca de 200 familias trabajan en el sitio recuperando materiales reciclables. En los últimos años, la gestión del actual intendente Leo Boto impulsó un proyecto para cerrarlo y construir un Centro Ambiental moderno que incluiría un relleno sanitario, planta de reciclaje con trabajadores registrados en blanco y guardería para sus niños. Este proyecto consiguió financiación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por más de U$S 10.000.000, pero ha enfrentado problemas por su ubicación cercana a la estación Sucre del F.C. San Martín. Además su disposición linda con el haras La Picaza, donde se crían exclusivos caballos de polo y es propiedad del empresario Carlos Aníbal Reyes Terrabusi. Y con el campo de la familia Novelle Viviana, con su producción de alimentos orgánicos denominada Tallo Verde. Batallas legales, recursos de amparo y ayuda de los políticos lograron su cometido: paralización de la obra beneficiando a familias de mucha riqueza pero perjudicando a los vecinos en general y, en particular, a los pobladores y a la escuela cerca del basural. Aventuras a pedal El camino rural se vuelve más intransitable para las bicicletas. Hay muchas huellas de vaca, se ve que arrean ganado, y los usuarios de motos enduro no tienen mejor idea que venir a practicar sus hazañas en el barro en estos caminos, destruyéndolos. Afortunadamente, el tramo es corto y en el siguiente cruce mejora. Continuamos por un muy lindo sitio con subidas y bajadas, algo de pedregullo y una vegetación muy tupida, con túneles verdes, huellas, puede haber algo de barro, pero como no pasan casi vehículos, la aventura atrapa a los ciclistas. Y el último tramo es bien rodador, lo que nos permite arribar a Etchegoyen, una vieja estación del ferrocarril General Urquiza que no presta servicio de pasajeros desde 1993.  El único almacén o pulpería se llama La Confianza y aún sigue abierto (en horario de la siesta está cerrado). Marcela atiende detrás de un añejo mostrador, se pueden comprar bebidas y, por encargo, pedir empanadas fritas o una buena picada. El estante conserva en su parte alta botellas con tierra y hasta hay allí una antigua cabina telefónica y el clásico palenque para atar el caballo. “El Zorzal Criollo”, Carlos Gardel, es una figura central en la historia del tango. La leyenda cuenta que cantó desde el balcón del hotel Las Delicias para los paisanos de este pequeño paraje. Regreso por Open Door Enfilamos nuestras ruedas hacia la Autovía 6, por la cual cruzamos. Tenemos un nuevo túnel vegetal. Y, donde finaliza el camino, vamos a ir a campo traviesa. Un campo que actualmente está arado pero normalmente hay un sendero con posibilidad de pinchar. Como es una servidumbre de paso, lo utilizan los pobladores, así que no se cruzan ni saltan alambrados.   Open Door es la capital del polo, ahí  vamos a tomar un sendero tortuoso con huellas de equinos, raíces de algunas acacias con sus espinas, pero se pedalea entre medio de canchas de polo con paisajes bucólicos y caballos de muy buena pretancia pastando al borde. Es muy entretenido. Continuamos por camino ancho y entoscado que su traza que divide a la izquierda el Hospital Dr. Cabred (atento se pasa por su importante portón con antiguas rejas) y –a la derecha– el barrio privado Praderas. Se pueden ver, alambrado electrificado de por medio, canchas de polo y caballos de muy alto hándicap. Llegamos por fin al río Luján, pero hay un pequeño inconveniente. El angosto Puente de los Huesos fue demolido por la obra hidráulica del cauce. Se está construyendo uno nuevo y no está permitido pasar. Entonces, hasta que la obra no esté terminada, la única alternativa es el Sendero 1121 (se llama así porque mide 11 km y 21 m) que corre a orillas del río Luján por arriba de la barranca, hacia la Autovía 6. Mayormente, es un sendero asfaltado. Todo eso va a ser un gran espacio verde y parque lineal para toda la comunidad. Es el plato fuerte del recorrido. La Ruta 6 tiene banquina asfaltada por donde llegamos a una rotonda donde hay dos estaciones de servicio. En el último tramo tomamos el camino hacia el aeroclub, que a veces suele estar en mal estado luego de una lluvia o muy polvoriento en época seca. Llegamos a la Basílica de Luján por la Av. Fernández Beschtedt y pasando por la panadería De Lucca: casa fundada en 1875, la más antigua del país funcionando en forma ininterrumpida desde hace casi 150 años. Sugerencia: comprar sándwiches de miga para el regreso. Así finalizamos un excelente recorrido de aproximadamente 57 km a través de un Luján con mucho renombre desde lo turístico tradicional, pero que no todos conocen en la aventura en profundidad. ¿Te apasiona la vida al aire libre, la aventura y la naturaleza? Recibí las mejores notas de Weekend directamente en tu correo. Suscribite gratis al newsletter.

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