A un mes del derrocamiento y captura de Nicolás Maduro en el ataque de Estados Unidos del 3 de enero, la Administración de Donald Trump ha logrado cambios profundos y rápidos de parte del Gobierno de la presidenta interna, la chavista Delcy Rodríguez, que apuntan a una inesperada apertura del país, coinciden expertos consultados por EFE. El vicepresidente del Atlantic Council, Jason Marczak, asegura que «se han conseguido logros muy importantes en muy poco tiempo» y apunta a algunas de esas transformaciones como impensables hace unas semanas, como la excarcelación de presos políticos, el anuncio de una amnistía general por parte de Rodríguez y la reforma de la ley de hidrocarburos que redujo el control estatal sobre el sector petrolero.«No se puede hacer todo en un mes, pero son muchas las reformas que hemos visto», sostiene el analista y experto en política, economía y desarrollo de América Latina.La captura de Maduro ha marcado, según Marczak, un cambio de ritmo en la política del país caribeño dado que Rodríguez, quien era vicepresidente de Maduro, tiene «voluntad» de trabajar con Trump después de 25 años de gobiernos de Hugo Chávez y de Maduro.«Me ha sorprendido la rapidez de los cambios; han sido parte de discusiones durante años y en muy poco tiempo hemos visto cambios en la economía y en los derechos políticos», aunque matiza que «no deberíamos estar satisfechos con los cambios como un fin, sino como el inicio de un proceso muy importante para el bienestar del país». Por su parte, el encargado de Venezuela del Working Group de Americas Society-Council of the Americas, Guillermo Zubillaga, coincide en declarar su sorpresa por la cantidad de reformas que se han producido en Venezuela en apenas un mes: «Desde cuestiones económicas hasta la liberación de presos políticos». «La ausencia de Maduro ha puesto en marcha un proceso de reconciliación interna, muy rápido», asegura y aclara que «sería cínico considerar que los cambios son solo estéticos, ya se han dado pasos concretos. Hay un número importante de presos políticos liberados y se ha reactivado la presencia diplomática de Estados Unidos en el país». Y es que la embajadora estadounidense Laura Dogu llegó el sábado a Caracas para reabrir la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, cerrada desde hace siete años tras la ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países. La crecer economíaá más de lo previsto».Incertidumbre sobre unas futuras eleccionesEl secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró la semana pasada ante el Senado que el objetivo último del Gobierno es lograr una Venezuela «democrática» mediante unas «elecciones libres y justas», aunque evitó dar plazos y avisó que la transicióná durará algún tiempo.Las últimas elecciones fueron las del 28 de julio de 2024, en las que Maduro fue reelecto de acuerdo a las autoridades venezolanas a pesar de las acusaciones de fraude de la oposición y de que varios países reconocieron la victoria del candidato Edmundo González Urrutia, respaldado por la líder opositora, María Corina Machado. Zubillaga, aunque se muestra cauto sobre la fecha para unas elecciones democráticas: «No me atrevo a señalar cuando podrán celebrarse». El experto explica que no solo sería necesario que se dieran las condiciones adecuadas, de adaptar instituciones dentro de las fronteras venezolanas, sino que hay que tener en cuenta «el papel activo de Estados Unidos en este proceso». «Los comicios no se pueden postergar y tienen que llegar, pero aún queda un tiempo. Dependen de la voluntad de más actores internacionales, también de la administración Trump», insiste.Sobre la posibilidad de unas elecciones en Venezuela, Marczak se muestra más concreto: «Espero que se den las condiciones para poder celebrarlas en el próximo año».«Es muy importante que haya elecciones libres, justas, también para las inversiones en el país. Las empresas quieren seguridad sobre qué tipo de gobierno habrá en Caracas», concluye Marczak.



