La inflación se aceleró en enero hasta el 2,9 por ciento: el quinto mes consecutivo de aumentos de los precios al consumo ha superado el umbral del dos por ciento. Los precios han aumentado un 32,9 por ciento a nivel nacional en los últimos dos meses, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INDEC). El índice de precios al consumidor de Argentina subió 0,1 puntos desde diciembre, por encima de las expectativas de los analistas. Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un aumento del 4,7 por ciento en enero, con notables alzas en el precio de la carne y las verduras. Los restaurantes y hoteles subieron un 4,1 por ciento. En el otro extremo de la escala se encontraban la educación, con un aumento del 0,6 por ciento, y la ropa y el calzado, con una caída del 0,5 por ciento. Los precios estacionales aumentaron un 5,7 por ciento, seguidos por la inflación subyacente con un 2,6 por ciento y los precios regulados con un 2,4 por ciento. En el punto de mira La publicación del último informe del INDEC llega con la oficina firmemente en el punto de mira de los medios. El economista Marco Lavagna renunció a su puesto como jefe de la oficina a principios de este mes, pocas horas antes de que el gobierno de Milei confirmara que bloquearía la introducción de una nueva metodología para medir los aumentos de precios. El cambio, que entraría en vigor este mes, habría actualizado la cesta de consumo, dando mayor peso a los servicios y utilidades que a los bienes. La cifra de enero no será bien recibida por el gobierno del presidente Javier Milei, que ha controlado con éxito la inflación galopante desde que asumió el cargo en diciembre de 2023. Los precios han seguido una tendencia al alza durante ocho meses y se han mantenido por encima del dos por ciento durante los últimos cinco meses. El ministro de Economía, Luis Caputo, dijo en una entrevista radiofónica que la tasa de enero se produjo “en un contexto de reajuste de precios relativos y a pocos meses de una fuerte caída de la demanda de dinero”. Expresó su confianza en que la inflación tenderá pronto a la baja. “El programa económico se basa en los pilares fundamentales del equilibrio fiscal, el control estricto de la oferta monetaria y la recapitalización del Banco Central”, destacó. En general, los analistas habían anticipado una desaceleración con respecto al 2,8 por ciento registrado en diciembre. Caputo había pronosticado en una ronda de entrevistas televisivas recientes una cifra cercana a la lectura de diciembre. La encuesta de expectativas de mercado REM más reciente del Banco Central había pronosticado una tasa del 2,4 por ciento, aunque las firmas de consultoría privadas cayeron por debajo o por encima de esa estimación. La mayoría destacó fuertes aumentos en los precios de restaurantes y hoteles y de alimentos y bebidas, especialmente verduras y carnes frescas. Las expectativas anuales, según la encuesta REM, son de una tasa de inflación del 22,4 por ciento en 2026. Un día antes, el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires informó que los precios subieron un 3,1 por ciento en la capital el mes pasado, un aumento de 0,4 puntos en comparación con su tasa de diciembre. Año tras año, los precios en la capital del país aumentaron un 31,7 por ciento, según la agencia de estadísticas del ayuntamiento. Discusión sobre la metodología El último informe del INDEC llega apenas una semana después de que el gobierno anunciara que pospondría la introducción de una nueva metodología para medir los aumentos de los precios al consumidor y la renuncia de Lavagna. Los cambios previstos en la metodología del IPC y su suspensión han reabierto el debate sobre cómo se miden los precios. El sistema actual utiliza como guía la encuesta de gasto de los hogares 2004-2005 del INDEC, un criterio establecido hace más de dos décadas. Temiendo un aumento de la tasa mensual, la administración Milei ha argumentado que cambiar las reglas del IPC conduciría a un aumento inoportuno. Las nuevas reglas habrían reducido el peso relativo de categorías como alimentos y reflejarían mejor el peso de los servicios y utilidades públicas, que ahora representan una mayor parte del gasto de los ciudadanos, entre otros cambios. La consultora Epyca afirmó en un informe esta semana que “el nuevo IPC claramente no es simplemente una cuestión de medir las mismas cosas con diferentes ponderaciones: se agregaron nuevos puntos de recolección de datos, se incorporaron nuevos rubros y otros se eliminaron de la canasta”. “La buena práctica estadística hubiera requerido que ambos indicadores se publicaran simultáneamente durante un período, para poder compararlos”, dijo la firma que dirige Martín Kalos, y agregó que “la realidad es que hacer este cambio a pocos días de publicar el nuevo IPC es un problema complejo”. – TIMES/NA/PERFIL
La tasa de inflación de Argentina alcanzó el 2,9% en enero, extendiendo la tendencia alcista
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