La diplomática estadounidense, Laura Dogu, llegó a Caracas hace una semana. Según Estados Unidos, es parte del tutelaje que ejerce la Casa Blanca sobre el gobierno encargado de Venezuela, con miras al inicio de una transición democrática, tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, el pasado 3 de enero. Según Miraflores, que no admite en el discurso público la supervisión de Washington, el recibo forma parte de la ruta hacia el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. La cúpula roja asegura a sus bases que es parte de la estrategia para “rescatar” al exgobernante extraído junto a su esposa. Dogu, quien se ha desempeñado como subjefa de misión en la embajada de EEUU en México y ocupado puestos diplomáticos en embajadas de Turquía, Egipto y El Salvador, además de haber sido subdirectora de la unidad del FBI encargada de la liberación de rehenes, hizo notar su llegada a Venezuela y también a lo que vino: llevar adelante el plan de tres fases expuesto por el secretario de Estado, Marco Rubio. Misión que, según dijo en X, fue tema de su primera reunión con Delcy Rodriguez. Para el politólogo, Joaquín Ortega, la llegada de la también exembajadora en Nicaragua consolida la influencia diplomática y el control económico de Washington sobre Venezuela. Para el internacionalista, Iván Rojas, también consultado por Efecto Cocuyo, es un fuerte indicio de la confianza en la “estabilización” del país. El mensaje “Desde la realpolitik, simboliza el tutelaje estadounidense sobre el gobierno interino postcaptura de Maduro, consolidando una influencia vía diplomacia y control económico. Los objetivos visibles son supervisar la producción de petróleo para negocios reales de EEUU con grandes petroleras, lo cual está alineado con la teoría de estabilización externa de Paul Collier y la RAND Corporation’s, estabilizando los Estados frágiles, la cual prioriza los recursos para la reconstrucción del país”, sostuvo Ortega. Para el profesor de Teoría Política en la Escuela de Estudios Políticos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la presencia de la diplomática también se traduce en “dependencia de EEUU”, pero sin el “saqueo de Cuba, China, Rusia, Irán” y de la corrupción imperante. El mensaje del gobierno de Donald Trump, afirma, es claro: oportunidades de negocio en energía en Venezuela, con reglas claras. “Una lectura optimista es que esta presencia permitirá una estabilización rápida del país vía inversión, atrayendo 20 billones de dólares, fomentando escenarios para una democracia transparente. Un escenario pesimista es que el resentimiento antiyanqui del chavismo genere insurgencia en el proceso, similar a lo ocurrido en Irak o Irán”, advirtió el politólogo. Apenas bajó del avión en Maiquetía y, puso un pie en suelo venezolano, la cuenta oficial de la Oficina Externa de los EEUU para Venezuela en Instagram posteó imágenes de Dogu con la frase: “Acabo de llegar a Venezuela. Mi equipo y yo estamos listos para trabajar”. Una segunda publicación en dicha red social incluyó un video de la entrada de la diplomática a la sede de la embajada norteamericana en Caracas, cerrado desde 2019, su presentación oficial como “encargada de negocios de EEUU para Venezuela” y una exposición de los objetivos de su instalación en el país. Advirtió que Trump tomó decisiones y ahora se implementan. “Es un momento histórico para ambos países. Como dijo el secretario Rubio: queremos una Venezuela estable, próspera y democrática, para lograrlo, mi equipo y yo vamos a trabajar mano a mano con los representantes, en una variedad de sectores y perspectivas. Vamos a ejecutar el plan de tres fases: estabilización del país y restauración de la seguridad; recuperación de la economía para beneficio de los venezolanos y transición hacia una Venezuela amigable”, expresó Dogu en el video. A partir de la presencia de Dogu en Venezuela y como «garantía de seguridad», también se han abierto las apuestas por un pronto regreso de la líder opositora María Corina Machado al país y otros políticos en el exilio. De momento, algunos dentro del país como la presidenta del partido Encuentro Ciudadano, Delsa Solórzano, han decidido dejar la clandestinidad. Riesgos de retroceso Rojas, directivo del Consejo Venezolano de Relaciones Exteriores (Covri), apuntó que si bien Dogu es llamada “embajadora”, como una mención honorífica por haber desempeñado esta función en varios países, el término correcto para referirse a ella en Venezuela es como encargada de negocios. “Que sea la embajadora en Venezuela requiere otra serie de formalidades que EEUU y Venezuela no van a poner en práctica en este momento, porque mandarían una señal distinta. No estamos en una normalización total de relaciones y EEUU no reconoce absolutamente a Venezuela o al gobierno de Venezuela como el gobierno legítimo; estamos en un área gris. De allí que tenga sentido tener un encargado de negocios. En el futuro habrá un embajador de EEUU en Venezuela, pero no en este momento”, explicó el internacionalista. En las imágenes que la Oficina Externa de los EEUU para Venezuela divulgó sobre la primera visita de la diplomática a Miraflores se refiere a la gobernante interna como Delcy Rodríguez a secas, al igual que menciona a Jorge Rodríguez sin agregar el cargo de presidente de la Asamblea Nacional. A ambos les ratificó las líneas de Rubio: estabilización, recuperación y transición. Como no viene a cumplir funciones específicas de embajadora, no se espera por ejemplo que se reanude el visado hacia EEUU para venezolanos, lo cual, señaló Rojas, es un proceso que llevará tiempo. “En este momento lo importante, lo más esencial, es volver a una comunicación más normal, más abierta entre los dos Estados y poco a poco ir recomponiendo esa relación, rehacerla, cómo se va abriendo una agenda en la que temas como el energético, por ejemplo, es uno de los más importantes. Las relaciones diplomáticas son bastante complejas, a veces multicanal y siempre con una agenda muy amplia. Estamos en una situación muy particular, sui generis, en la cual primero es posible que haya retrocesos”, advirtió. Pese al riesgo, el profesor de la Universidad Metropolitana destaca que la permanencia de la diplomática es un fuerte indicio sobre la confianza de EEUU en mantener la estabilidad de Venezuela, es decir, que no se generen hechos de violencia mientras llega la transición. De manera reiterada el mismo Trump y miembros de su gobierno han asegurado que el gobierno de Delcy Rodríguez coopera plenamente con Washington. ¿Cómo va la cooperación? En un gesto de reciprocidad, Miraflores también designó a su representante ante EEUU. Se trata del excanciller Félix Plasencia, quien también tiene experiencia como embajador ante el Reino Unido, Colombia y China. Ortega estima que de ser una combinación exitosa el tema de la vigilancia petrolera para aumentar la producción, la exportación de crudo venezolano y por ende los ingresos del país, con el de la transición, se podría convocar a nuevas elecciones en Venezuela en 2027, aunque la líder política María Corina Machado no descarta que puedan ser este mismo año. “Hasta ahora la cooperación se ve pragmática y asimétrica, con medidas en proceso como la Ley de Amnistía y el levantamiento de sanciones OFAC, respondiendo positivamente al plan Rubio y EEUU, lo que permite apostar a una alianza duradera que de paso a una reconstrucción tipo Plan Marshall -es lo que prevé el Atlantic Council – y la generación de prosperidad compartida, contrario a lo que podría ser una dependencia perpetua con erosión soberana”, señaló Ortega. De acuerdo con la agencia Reuters, EEUU, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, avanza en la próxima emisión de una licencia que permitirá a empresas extranjeras explorar y producir petróleo y gas en Venezuela, con lo que se amplía el alcance de licencias previas. Esto, luego de que el Parlamento sancionara la reforma de la Ley de Hidrocarburos. En materia de liberaciones de presos políticos, que también ha sido una petición de Trump a Caracas, las ONG y familiares exigen mayor celeridad, por cuanto el proceso se ha dado a cuentagotas y no con libertades plenas desde el 8 de enero, cuando Jorge Rodríguez anunció la salida de las celdas de un número significativo de personas. Mientras el gobierno asegura que han excarcelado a 895, ONG como Foro Penal solo han verificado 383 casos. Este 5 de febrero el Parlamento aprobó en primera discusión la Ley de Amnistía. ¿Efecto dominó? “En la región ha habido posiciones muy variadas. Desde quienes apoyan absolutamente lo que está sucediendo entre EEUU y Venezuela, quienes lo rechazan y quienes tienen posiciones intermedias en las que apoyan lo que sucede, pero no la forma en que hemos llegado hasta aquí. Pero si el gobierno de Venezuela está cooperando con EEUU y está tratando de trabajar con Washington, no hay mucho que los otros gobiernos puedan hacer o decir”, apuntó Rojas. En cuanto a si estima que habrá una especie de efecto dominó en la reanudación progresiva de relaciones entre Venezuela y otros países, especialmente las que se rompieron tras el denunciado fraude electoral de 2024 y el desconocimiento a Maduro, el internacionalista cree que no pocos gobiernos aún guardan el desarrollo de los acontecimientos bajo el tutelaje de EEUU. Así como EEUU anunció la eliminación de las restricciones aéreas en Venezuela lo que abre la conexión entre ambos países a través de vuelos comerciales, República Dominicana también informó, junto a la Cancillería venezolana, la reactivación de sus servicios consulares y la conexión aérea. “Varios Estados de la Unión Europea (UE), aunque no rompieron relaciones con Venezuela y no retiraron sus misiones diplomáticas, tampoco reconocieron los resultados de las elecciones de 2024. En ese sentido, los europeos quizás van a esperar que haya un movimiento a nivel electoral para volver a reconocer a plenitud al gobierno de Venezuela. En este momento, la UE y EEUU no están absolutamente alineados en el tema de Venezuela, aunque hay varios intereses comunes”, dijo Rojas. Los gobiernos de Colombia y Brasil que rechazaron el ataque militar del 3 de enero, pero mantienen relaciones de “armonía” con Trump, han reconocido a Delcy Rodríguez como presidenta interina. Caso contrario es el gobierno de Argentina, cuyo presidente Javier Milei, avaló la incursión estadounidense para extraer a Maduro ya Flores y de momento no piensa restablecer relaciones diplomáticas. “Es difícil saber cómo se va a comportar si alguno de ellos está buscando, digamos, un gesto de Venezuela para con los EEUU, que podría acelerar ese proceso (normalización). Algunos van a esperar un poco más, que la misión de EEUU en Venezuela se estabilice. Si Delcy Rodríguez es la interina, eventualmente tiene que haber un proceso electoral u otro tipo de cambio para que la situación siga progresando y evolucionando. Habrá actores que esperen ese momento, a la expectativa de lo que pueda suceder en tres, seis meses o en un año”, añadió el internacionalista.
Presencia de Laura Dogu en Venezuela: consolida influencia diplomática y control económico
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