En otro capítulo del especial «Llegaron los gringos, Venezuela bajo tutela», moderado por Luz Mely Reyes, a un mes de los hechos del 3 de enero, el equipo de Efecto Cocuyo profundiza en el análisis de la coyuntura con la economista Tamara Herrera, directora de Síntesis Financiera, una de las voces más claras y respetadas para entender la compleja realidad económica venezolana. La conversación arranca con la pregunta inevitable: ¿Qué hacía Tamara Herrera esa madrugada del 3 de enero? “Dormía en Caracas”, responde. “El teléfono vibraba sin parar. Al final miré: llamadas, mensajes, reportes de ruidos, tiroteos, bombas. Luego llegaron las imágenes. Lo que más me impactó no fue solo el ataque aéreo sobre Caracas, sino la extracción militar tan audaz de Maduro. Ahí empezó todo: procesar las implicaciones y preguntarse hacia dónde va el país”.Desde entonces, el foco económico no se ha apartado del sector petrolero. Trump se reúne con ejecutivos petroleros en Washington, se habla de reformar la Ley de Hidrocarburos y hay un optimismo inicial en algunos círculos. Pero Herrera ve el panorama con cautela.Explica que Venezuela llegó a ese punto tras años de sanciones que se endurecieron hasta niveles drásticos en diciembre pasado, precios del petróleo en caída, reformas pendientes (la propia ley de hidrocarburos lleva estancada desde 2015-2016) y decisiones difíciles que el gobierno anterior evitó tomar. “Era un paciente con insuficiencia cardíaca grave, frágil, que tenía momentos de mejoría, pero nunca despegaba del todo. Estaba al borde del síncope”.El evento del 3 de enero, a su juicio, cambió el ritmo. “Se percibió urgencia para atender la crisis cambiaria, que nos tenía a 24 horas de una espiral inflacionaria”. La posterior asunción de Delcy Rodríguez y sus nuevos negocios con el Gobierno de Donald Trump cambiaron el panorama.Llegaron anuncios rápidos: 500 millones de dólares, los primeros 300, un fondo en Catar, bolívares canalizados por el Banco Central hacia sectores prioritarios. “Eso se manejó con prontitud llamativa y dio un respiro: el dólar bajó de 900 a 400 bolívares. Pero ahora preocupa la falta de la misma celeridad”. Herrera insiste en que hace falta definir con claridad cómo fluirán los ingresos petroleros: cuánto va al fisco, cuánto a Pdvsa, cuánto a los socios privados que entren bajo nuevas reglas.”Si no se aclara el norte de expectativas, ese respiro se pierde. El paciente no puede volver al borde del colapso”.Critica la aparente escasez de capacidades en la tutela estadounidense. “No veo suficiente personal dedicado a monitorear y coordinar de forma constante y fluida con el gobierno venezolano».«Si la prioridad es meter a ExxonMobil ya, vamos mal. Hay que allanar el camino económico primero: condiciones claras, leyes predecibles, cero discrecionalidad, para evitar el fantasma de expropiaciones pasadas. Las empresas no olvidan”, dijo en la entrevista.Sobre el crecimiento económico, compara con el período 2007 bajo Chávez: expansión hubo pese a tensiones y expropiaciones, pero hoy el contexto es distinto. “El paciente está en terapia intermedia. Puede crecer decentemente en el corto plazo si se estabiliza, pero el máximo potencial requiere reformas de fondo: reconstruir la seguridad social, repensar el sistema salarial y laboral sin dogmas ideológicos, priorizar siempre a Venezuela por encima de grupos de interés”.Reconoce que el país sobrevivió encogido brutalmente: perdió el 75 % de su tejido productivo y un cuarto de su población. “Desde 2021-2022 empezó a crecer gracias a flexibilizaciones titubeantes, forzadas por el infierno de la hiperinflación. Hay ejemplos en el mundo de políticas sensatas, sin complejos ni humillaciones. Estados Unidos no debe actuar como tutor bully”.Propone tres fases lógicas: estabilizar al paciente, sacarlo ambulatorio, fortalecerlo y luego transición democrática con elecciones creíbles.“La estabilización económica domina estas primeras semanas, pero la transición debe empezar ya. Una comisión de paz y convivencia con envergadura real, amplia, sin resentimientos, sería clave. Otros países lo lograron pese al dolor: Sudáfrica, algunos vecinos nuestros. Venezuela necesita menos rencor y más reconocimiento de que hay espacio para todos”.Cerró su participación con una esperanza medida: “Hay una ventana de coincidencia entre ambos gobiernos. regresar”.Este episodio, así como el resto de este especial, reafirma el compromiso de Efecto Cocuyo de analizar estos momentos convulsos y contribuir a la memoria colectiva en un contexto de incertidumbre geopolítica.



