La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC y la discusión en torno a la actualización del índice de inflación llegaron a las páginas del The Wall Street Journal, que advirtió que el episodio está “poniendo a prueba la confianza de los inversores en la reforma económica” del presidente Javier Milei. El matutino sostuvo además que la controversia “revive el recuerdo de los esfuerzos de sus predecesores peronistas por manipular los datos de precios al consumidor”. El diario estadounidense contextualizó la salida de Lavagna tras semanas de idas y vueltas sobre la actualización metodológica del IPC. Luego de su renuncia, el ministro de Economía Luis Caputo negó conflictos internos y afirmó que la decisión se tomó en “términos amigables”. En ese marco, explicó que el cambio se postergó para evitar “no comparar peras con manzanas” y que se avanzará cuando la desaceleración inflacionaria esté consolidada. El foco del conflicto: la medición de la inflación Para el WSJ, el debate excede una cuestión técnica, ya que de acuerdo al artículo, “la fuerza política de Milei y el éxito percibido de su ‘terapia de choque’ económica” dependen en gran medida de “la rápida reducción de la inflación”, lo que vuelve especialmente sensible cualquier señal que pueda afectar la credibilidad de las estadísticas oficiales. En ese punto, el medio recogió la visión de consultoras privadas: desde Exquanti calificaron la decisión oficial como una “manipulación de datos” y señalaron: “Lavagna ayudó a Milei y a Caputo durante dos años al retrasar el cambio, pagando el precio de desacreditarse a sí mismo y al instituto. No podía seguir haciéndolo sin arriesgar su prestigio en el serio mundo de la estadística”. El artículo también enlazó la discusión local con el plano internacional. Recordó que Milei es un “estrecho aliado político” del presidente estadounidense Donald Trump y mencionó el acuerdo de asistencia financiera por US$20.000 millones en forma de swap de divisas alcanzado en octubre pasado. En paralelo, señaló que JPMorgan Chase y otras entidades habían evaluado un rescate adicional por otros u$s20.000 millones, aunque finalmente “redujeron sus planes para ofrecer en su lugar un paquete de préstamos a corto plazo”. En ese contexto, el WSJ advirtió: “Cualquier erosión de la confianza en los datos de inflación de la Argentina amenaza no solo la credibilidad de Milei, sino también la apuesta de Washington por su presidencia como prueba de que las reformas radicales impulsadas por el mercado pueden tener éxito en América Latina”. El diario explicó además los límites técnicos del índice actual. Si bien el IPC releva precios vigentes, se pondera con una encuesta de gastos de los hogares de hace casi dos décadas. “Los servicios públicos representan una mayor proporción del presupuesto de los argentinos en la actualidad, pero el impacto del aumento del costo de estos artículos se ve atenuado por el índice actual”, indicaron. Según el medio, el nuevo índice implicaría un leve aumento de la inflación medida, aunque “los aumentos previstos en las tarifas energéticas este año podrían ampliar drásticamente esa brecha, según los economistas”. El WSJ recordó que tanto economistas locales como el Fondo Monetario Internacional venían reclamando desde el inicio del mandato de Milei una actualización del índice, como parte de un proceso de normalización del organismo estadístico tras años de manipulación. En ese sentido, citó declaraciones del exviceministro Joaquín Cottani, quien había asegurado que el nuevo indicador estaba listo para implementarse en junio de 2024. Inversores, mercados y antecedentes sensibles “Los activos argentinos sufrieron una fuerte caída esta semana ante el intenso debate sobre la medida, con el índice bursátil de referencia, el S&P Merval, cayendo aproximadamente un 8% desde el viernes. Y el peso también podría verse afectado”, señaló el medio. Sobre la moneda, recordó que el Gobierno amplió en enero la banda cambiaria siguiendo la inflación mensual y advirtió: “Como resultado, una mayor inflación ahora ofrece mayor margen para que el peso se deprecie, lo que podría impulsar aún más los precios”. En otra sección del artículo, el WSJ recogió la opinión del director de Outlier, Juan Truffa, quien consideró razonable postergar el cambio metodológico para no distorsionar comparaciones durante el proceso de estabilización. Sin embargo, agregó: “Si bien ambos argumentos son válidos, si efectivamente son las verdaderas razones, podrían haberlas presentado con antelación y haber resuelto el problema”. El análisis se completó con la mirada del politólogo Sergio Berensztein, quien advirtió que los inversores ahora seguirán de cerca la brecha entre los datos oficiales y las estimaciones privadas. Sobre la salida de Lavagna, afirmó: “La reacción inicial, especialmente en el extranjero, Wall Street y círculos similares, fue negativa”. Por último, recordó que la reputación del Indec quedó “gravemente dañada” durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Kirchner, cuando se desplazó a técnicos que se resistían a manipular datos y proliferaron mediciones privadas perseguidas por el Estado. En ese marco, citó al economista Marcos Buscaglia, quien sostuvo: “Si bien esto es muy diferente de lo que ocurrió con los Kirchner, sigue siendo un cambio en las reglas en comparación con lo que se había anunciado. La diferencia entre medir la inflación con una u otra canasta es muy pequeña, pero el costo reputacional, dada la historia de Argentina, es muy alto”. El artículo cerró con una advertencia basada en antecedentes recientes. Según el diario, gobiernos argentinos orientados al mercado ya cayeron en trampas similares al intentar sostener la confianza. Como ejemplo, recordó el giro del expresidente Mauricio Macri en 2017 sobre las metas de inflación del Banco Central, un episodio que, de acuerdo al periódico, “resultó ser el principio del fin de su modelo económico”, con fuga de capitales, rescate del FMI y el posterior regreso del peronismo al poder.




