Aunque algunos sectores muestran dinamismo, el deterioro del PBI per cápita expone un problema estructural: los argentinos producen y consumen menos por habitante que hace diez años. Economistas advierten por una tendencia que no encuentra piso. La actividad económica en la mira: el PBI per cápita retrocedió casi 6% en la última década y la tendencia es preocupante La economía se hundió 2,6% mensual en febrero, su peor retroceso desde diciembre de 2023 La actividad económica sigue dando malas señales: qué puede pasar. Los últimos datos de actividad dejaron una señal que va más allá de la coyuntura: detrás de los vaivenes mensuales, la economía argentina arrastra un problema más profundo. En la última década, el PBI per cápita retrocedió casi 6%, una caída que refleja no solo estancamiento, sino un deterioro persistente en la capacidad de generar riqueza por habitante. El dato surge en paralelo a una nueva contracción de la actividad: en febrero, el EMAE registró una caída mensual de 2,6%, la peor desde fines de 2023, y volvió a encender alarmas sobre la consistencia del rebote económico que prometía consolidarse. Más población, menos riqueza por habitante El dato central que inquieta a los economistas es que, aunque la producción agregada está por encima de los niveles promedio de comienzos de la década pasada, la población creció más que la economía. La consecuencia es contundente: cada argentino, en promedio, genera menos riqueza que hace diez años. No es un dato abstracto. Traducido en términos cotidianos, supone menor capacidad de consumo, menor productividad y una economía que, aun cuando crece por momentos, no logra mejorar estructuralmente el bienestar. Para varios analistas, es la marca de una “década perdida”. Qué sectores ganan y cuáles siguen en caída El deterioro además convive con una economía partida. Del lado de los sectores que empujan aparecen energía, minería, agro e intermediación financiera. Del otro, persisten rubros golpeados por la baja demanda y el ajuste: industria, comercio y construcción. Esa fractura, advierten consultoras privadas, vuelve más débil cualquier recuperación porque el crecimiento queda concentrado en pocos motores y no derrama sobre el resto. Se trata de uno de los mayores interrogantes sobre el programa económico. autos-industria La industria, en crisis. Foto: Getty El problema que preocupa más que la recesión y la situación en la región Para varios economistas el tema ya no es solo la caída puntual de actividad, sino la falta de tendencia de crecimiento sostenido. La advertencia es que Argentina no enfrenta únicamente un ciclo recesivo, sino un problema estructural de bajo crecimiento. Otro dato inquietante es la comparación con la región. Mientras buena parte de Sudamérica logró mejorar sus niveles de ingreso por habitante en la última década, Argentina aparece entre los peores desempeños, sólo superada por casos críticos. Esa divergencia rompe con una vieja explicación: ya no alcanza atribuir el estancamiento a shocks externos. Dólar barato, apertura y consumo débil Entre las causas que aparecen en los diagnósticos privados hay una combinación repetida: apreciación cambiaria, apertura comercial, debilidad del mercado interno y pérdida de poder adquisitivo. En ese esquema, parte del consumo migra hacia bienes importados mientras sectores orientados al mercado local pierden dinamismo. Eso alimenta otra tensión: los sectores que crecen no necesariamente generan empleo masivo ni compensan el deterioro en ramas más intensivas en trabajo. Dólares El dólar, clave para el programa económico de Caputo y Milei. Imagen: Freepik Una señal de alerta para el futuro El retroceso del PBI per cápita tiene además una dimensión política. Porque cuestiona una idea central de cualquier programa económico: que los sacrificios presentes redundarán en una mejora futura. Si la riqueza por habitante cae, esa promesa empieza a tensionarse. Y por eso el dato empezó a ser leído como algo más que una estadística. El problema ya no es sólo cuánto cae o rebota la actividad este año. La pregunta es si la economía argentina puede salir del estancamiento de fondo que arrastra desde hace más de una década.




