Académicos, expertos internacionales, profesionales de los medios y diplomáticos se reunieron el miércoles en Buenos Aires para resaltar los desafíos que plantean la desinformación y la interferencia extranjera en la esfera de la información. Los expertos describieron estas dinámicas como parte de estrategias más amplias de “guerra híbrida”, que combinan desinformación, operaciones cibernéticas y campañas de influencia política diseñadas para dar forma al debate público. La reunión formó parte de la tercera conferencia internacional sobre “Manipulación e Interferencia de Información Extranjera” (FIMI), un término utilizado por las instituciones europeas para describir los esfuerzos coordinados para distorsionar el debate público a través de fronteras. El evento en Buenos Aires fue organizado y financiado por un grupo de misiones diplomáticas alineadas con Occidente, incluidas las embajadas de Ucrania, la Unión Europea, Francia, Canadá, el Reino Unido y Alemania. En un vídeo introductorio, el embajador de la UE en Argentina, Erik Høeg, señaló que todas las democracias “se enfrentan a desafíos cada vez más complejos” y que hoy ningún país está solo frente a estas amenazas. El embajador alemán, Dieter Lamlé, advirtió que “la desinformación busca debilitar las instituciones, dividir a la sociedad y erosionar la confianza pública”. “Europa y sus socios siguen firmemente comprometidos a defender hechos verificables y fortalecer la resiliencia democrática”, declaró. Las actuaciones se dividieron en tres paneles que abordaron aspectos clave del tema. Las discusiones resaltaron tácticas como el uso de medios de comunicación proxy, la amplificación coordinada en las redes sociales y la colocación de contenido de opinión en publicaciones locales diseñadas para parecer orgánicas o generadas localmente, en lugar de impulsadas externamente. Varios oradores señalaron que esas campañas son de costo relativamente bajo pero capaces de generar un impacto político y social desproporcionado. La sesión inaugural, moderada por Fernando Stanich, presidente del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), examinó los alcances y las implicaciones estratégicas de la manipulación de la información. Philippe Bernès-Lasserre, jefe de cobertura de la agencia de noticias AFP en Argentina y Paraguay, explicó cómo su empleador aborda la desinformación y señaló que su equipo global de 2.500 periodistas incluye 150 verificadores de datos. En su contribución, el profesor Jean Christophe Boucher, de la Universidad de Calgary, pidió a las democracias occidentales que sean más proactivas en su enfoque. Al proponer una política de “perturbar, competir y defender”, dijo que las naciones necesitaban monitorear su espacio de información, ser resilientes y contraatacar. “Los gobiernos democráticos se han vuelto tímidos a la hora de defenderse”, afirmó. “Tenemos valores y tenemos que defenderlos”. Un segundo panel, dirigido por el periodista Gonzalo Aziz, se centró en la interferencia informativa rusa y las estrategias para contrarrestarla. La conferencia tuvo lugar a raíz de un informe de investigación internacional que planteaba preocupaciones sobre un posible esfuerzo vinculado a Rusia por parte de un grupo llamado “La Compañía” para influir en los medios de comunicación argentinos. Los documentos filtrados citan un presupuesto proyectado de aproximadamente 283.000 dólares para la publicación de contenidos en plataformas locales, aunque algunos detalles no pudieron ser confirmados. Desde entonces, el presidente Javier Milei ha utilizado el tema para criticar a varios medios de comunicación, muchos de los cuales considera parcializados en su contra. A menudo declara que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”. La sesión final, moderada por Olivia Sohr de Chequeado y elDiarioAR, consideró el impacto de tales prácticas en Argentina y en toda América Latina, que los expertos describieron como particularmente expuestas debido a los ecosistemas de medios fragmentados, las presiones financieras y los niveles desiguales de supervisión regulatoria. Entre los oradores se encontraban especialistas en desinformación y geopolítica de Europa y Canadá, junto con analistas y periodistas regionales. Varios dijeron que las operaciones de desinformación no se limitan a un solo país, sino que reflejan una creciente tendencia global en la que actores estatales y no estatales explotan los sistemas de información abiertos para promover intereses estratégicos. Los expertos advirtieron que, más allá de dar forma a las narrativas, las campañas de desinformación sostenidas corren el riesgo de distorsionar los procesos electorales y debilitar la toma de decisiones democrática. Los participantes subrayaron la importancia de las respuestas coordinadas, la alfabetización mediática y la transparencia institucional para abordar los riesgos emergentes en el entorno global de la información.
Expertos advierten en conferencia sobre la creciente amenaza de desinformación ‘FIMI’
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