La aceleración inflacionaria hasta marzo y el aumento en el costo de la canasta básica, sumado al congelamiento del bono por más de dos años generaron una situación muy compleja en la economía de los hogares de la tercera edad. Tal es así, que la tasa de adultos mayores de 65 años que trabajan pegó un salto de 32,6% respecto a 2016, muy por encima del crecimiento del empleo total, que avanzó 17,8% en el mismo período, según el último informe de Politikon Chaco elaborado en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Una radiografía de esta situación se observó días atrás en el frigorífico Cabaña Don Theo, donde se generaron más de 10 cuadras de cola bajo la lluvia para uno de los 60 puestos de trabajo que ofrecía. Entre los postulantes había desde jóvenes que buscaban su primer empleo hasta trabajadores despedidos y jubilados. “Me pareció fuerte ver hombres y mujeres de 60 años que vengan a buscar trabajo. Cuando uno piensa que ya criaron a los hijos, que están con los nietos y que pueden aflojar, los ves que tienen que empezar un nuevo trabajo. Abuelas y abuelos vinieron. Y chicos de 18 años. Tenías que ver los ojos, las miradas, como cansados. Filas interminables”, reconocieron desde la empresa tras recibir más de 4.000 currículums. La escena dejó al descubierto una postal cada vez más frecuente en la Argentina: adultos mayores que vuelven al mercado laboral porque la jubilación ya no alcanza para sostener los gastos cotidianos. La jubilación mínima se ubica en $473.174,10, incluido el bono de $70.000, que se encuentra en ese monto desde marzo de 2024. La canasta básica de un hogar de jubilados se ubicó en $744.990 durante marzo en la Ciudad de Buenos Aires. Aunque la canasta alimentaria total alcanzó los $973.633, siempre contando que los adultos mayores dispongan de una vivienda propia y no alquilen. En paralelo, la mora de las familias se encuentra en su nivel más alto desde 2004, al alcanzar en marzo el 11,5%. Vale destacar que cada vez más hogares se encuentran frente a la necesidad de afrontar gastos diarios con financiamiento, que, a su vez, después no pueden cubrir en los meses siguientes. Frente a los bajos ingresos, los jubilados toman trabajos por cuenta propia En ese escenario, al cierre de 2025 hubo 686.160 personas ocupadas de 65 años y/o más en los 31 aglomerados urbanos de la Argentina, según la última EPH. Si bien solo representa al 5,1% de la totalidad de los ocupados, llama la atención el crecimiento sostenido y que se trata del mayor nivel desde el inicio de la serie, con una aceleración en los últimos años, ya que en 2016 representaban solo el 4,5% de los ocupados. En paralelo, la tasa de actividad de ese segmento también alcanzó un máximo histórico de 18,9%, mientras que la tasa de empleo llegó a 18,1%. image Detrás de esos números aparece una reconfiguración del tipo de empleo al que acceden los jubilados. Casi la mitad de los ocupados mayores de 65 años son cuentapropistas (48,1%), el nivel más alto de toda la serie iniciada en 2016. En ese sentido, el informe sostiene que el avance del cuentapropismo “parece responder más a estrategias de supervivencia económica que a una elección individual”. Es decir, no se trata solamente de personas que deciden mantenerse activas, sino de adultos mayores que necesitan generar ingresos extra frente al deterioro del poder adquisitivo de las jubilaciones. Los más jóvenes recordarán la anécdota comentada en uno de los principales canales de streaming, en la cual uno de los panelistas comentaba que un hombre mayor, que podría ser el “abuelo” de alguno de las personas que estaban frente al micrófono, manejaba un auto de aplicación y se quedó dormido, al volante, después de muchas horas de trabajo. El señor le habría pedido al actor -devenido en streamer- que maneje el auto hasta su casa. Dónde se concentra el empleo de los jubilados Los rubros donde más crecieron los trabajadores mayores de 65 años muestran además el tipo de inserción laboral que predomina. La construcción concentra el 12,7% de los cuentapropistas de esa edad (+74,6% frente a 2016), seguida por el comercio de alimentos, bebidas y tabaco , donde la participación de adultos mayores creció un 11,3% (+167,2% vs. 2016). El podio se completa con Actividades jurídicas y contables con el 7,8% del total (+280,5% respecto a 2016). En paralelo, el trabajo asalariado se volvió más precario. La informalidad entre los asalariados mayores de 65 años pasó del 47% en 2016 al 55,7% en 2025. Hoy, más de la mitad de las personas que continúan trabajando después de la edad jubilatoria lo hacen sin aportes ni registración. Solo en el último año, los asalariados formales mayores de 65 cayeron 11%, mientras que los informales crecieron 21,2%. La fila frente al frigorífico de Moreno condensó esa transformación del mercado laboral en una sola imagen. Jubilados esperando durante horas, bajo la lluvia, para entregar un currículum en búsqueda de un ingreso adicional, en un contexto donde el empleo formal escasea y las jubilaciones llegan a cubrir cada vez una porción más chica del costo de vida.




