¿Quiénes serían los principales beneficiarios? Empresas mineras Serían uno de los sectores más favorecidos, especialmente aquellas que impulsen proyectos de industrialización de minerales críticos como: Litio. Uranio. Tierras raras y otros minerales estratégicos. La clave es que el beneficio no apunta solo a la extracción, sino también al procesamiento y agregado de valor. Empresas de energías renovables El régimen alcanza inversiones en: Hidrógeno verde. Fabricación de paneles solares. Producción de turbinas eólicas. Equipamiento para la transición energética. Industria automotriz eléctrica Incluye proyectos vinculados a: Fabricación de vehículos eléctricos. Producción de baterías de litio. Componentes para movilidad eléctrica. Esto podría beneficiar tanto a terminales automotrices como a fabricantes de autopartes y proveedores tecnológicos. Empresas tecnológicas Es uno de los cambios más importantes respecto del RIGI tradicional. El Súper RIGI incorpora: Inteligencia artificial. Semiconductores. Centros de procesamiento de datos (data centers). Hardware de alta tecnología. El objetivo es atraer inversiones que hoy suelen radicarse en Estados Unidos, Europa o Asia. Biotecnología Comprende proyectos de: Investigación genética. Desarrollo farmacéutico. Bioeconomía. Agricultura de precisión. Nuevos materiales. Industria nuclear El proyecto busca incentivar inversiones en: Reactores nucleares pequeños y medianos (SMR). Tecnología asociada al ciclo nuclear. ¿Qué tipo de empresas podrían desembarcar? Si el régimen se implementa como está previsto, podría resultar atractivo para grandes multinacionales de sectores como: Minería. Energía. Automotrices. Tecnología. Industria farmacéutica. Fabricantes de chips. Empresas de infraestructura digital. ¿Quiénes quedarían afuera del Súper RIGI? El régimen está pensado para grandes inversiones, por lo que las pymes y los proyectos de menor escala prácticamente no accederían a estos beneficios. Además, está orientado exclusivamente a industrias nuevas o de frontera tecnológica, por lo que sectores tradicionales como comercio, construcción, alimentos, textiles o servicios convencionales no serían alcanzados. ¿Qué beneficios recibirían? Entre los principales incentivos figuran: Exenciones o reducciones impositivas. Beneficios aduaneros para importar bienes de capital. Mayor disponibilidad de divisas. Estabilidad fiscal por un período prolongado. Facilidades para girar utilidades al exterior. Régimen cambiario diferencial para los proyectos alcanzados.




