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Sunday, May 3, 2026

John Barrett, el ojo de Washington en Caracas: ¿Viene a normalizar oa fiscalizar el plan de tres fases?

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Una información que llegó desde Guatemala y que fue desmentida por el Departamento de Estado, para finalmente ser cierta, fue la sustitución de Laura Dogu como encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela por John Barrett, cercano a Marco Rubio. Para algunos analistas políticos, dicha situación es indicativa de alguna roce dentro de la administración de Donald Trump, sobre Venezuela: Dogu no llegó solo para abrir la embajada norteamericana en Caracas ni quedarse tres meses, pero se tuvo que ir. Hubo “cambio” de política, se afirma. El perfil de Barrett, con cambios políticos y económicos logrados en Panamá y Guatemala, donde también fungió como encargado de negocios, parece hablar por sí solo y se espera que su misión en Venezuela no se limite a una “normalización” del interinato de Delcy Rodríguez con apertura económica. Analistas consultados por Efecto Cocuyo le dan el beneficio de la duda al miembro del Servicio Exterior Superior de EEUU, quien lleva solo una semana en Caracas. Apenas puso un pie en suelo nacional declaró que viene a terminar de implementar el plan de las tres fases planteado por Rubio para Venezuela: estabilización, recuperación y transición. El beneficio de la duda “Hay que darle el beneficio de la duda a John Barrett que muestra estar consciente de que debe implementar el plan de las tres fases. Cuesta pensar que declarar de esa forma si la intención es normalizar. Si nombras las tres fases para luego no hacerlo es endosarse el fracaso del plan para Venezuela que existe y está demarcado”, señaló el analista político Benigno Alarcón. Aclara que no se saben las razones exactas del relevo de Dogu, pero considera que el desmentido del Departamento de Estado y la posterior llegada de Barret son indicativos de un “conflicto” o roces por el nombramiento. “Laura Dogu no actuó como alguien que solo vino a abrir una embajada. En el lenguaje diplomático, un cambio no es solo de cara, indica cambio de política. Barrett tiene un perfil más alto que Dogu y dijo expresamente: estoy aquí para cumplir el plan de tres fases y se reúne con Delcy Rodríguez, viene con una línea distinta”, agregó Alarcón. El 15 de abril, un día después del desmentido del portavoz del Departamento de Estado, la propia Dogu anunció, a través de un comunicado oficial, que regresará a su cargo como Asesora de Política Exterior del Jefe del Estado Mayor Conjunto y dio la bienvenida a su sucesor en la embajada. Para el consultor político Erick Obermaier, Washington pudo haber buscado un funcionario con unas características “diferenciales” para el estado actual de lo que está sucediendo en Venezuela ya partir de allí nota un “aceleramiento” de la narrativa sobre los cambios. “Ha habido un aceleración de declaraciones de algunos actores del Departamento de Estado, hablando nuevamente de las tres fases, de la transición, incluso el cumplimiento parcial de la primera frase y del momento actual relacionado con la fase dos (recuperación)”, comentó. El 16 de abril, el subsecretario de Estado, Michael Kozak, dio por “culminada” la primera fase (estabilización) del plan de EEUU para Venezuela. A más de 100 días de la detención del exgobernante Nicolás Maduro no se generaron hechos de violencia y la cooperación económica entre Washington y Miraflores avanza con la recuperación progresiva de la producción petrolera, el aumento de ingresos y la flexibilización de sanciones. Obermaier evalúa dicho cumplimiento como parcial porque el componente de estabilización política no ha cumplido con las expectativas de cambios importantes (liberación de presos políticos, por ejemplo) y las mejoras económicas aún no permean a la población que exige mejores salarios. EEUU prioriza avances en lo económico sobre el rescate de la democracia en Venezuela. ¿Qué se espera de John Barrett? “Estoy en tierra venezolana para seguir implementando el plan de tres fases del presidente Donald Trump y del secretario de Estado, Marco Rubio, y ofrecer resultados para la gente de nuestros países. Es un honor representar a los Estados Unidos en este momento histórico de nuestras relaciones con Venezuela”, expresó Barrett a su llegada. Durante su paso por Guatemala fortaleció la alianza bilateral entre EEUU y el país centroamericano, rechazó la injerencia del crimen organizada en elecciones de autoridades y promovió la seguridad, inversión y reducción de la migración en condiciones de ilegalidad. En Panamá también se le atribuye haber liberado al canal de la influencia China, protegiendo los intereses de Washington. ¿Qué se espera que logre en Venezuela? “No tengo dudas de que la intención de EEUU, que no es una sola persona la que toma las decisiones, es la de cerrar el proceso en Venezuela con democratización a través de elecciones libres. Pero se pone a prueba una hipótesis no aplicada en otros países: generar condiciones para estabilizar a un gobierno (interinato) y luego ir a elecciones, lo cual no parece caminar en línea recta”, advierte Alarcón. A su juicio, genera preocupación que la apertura económica, a partir de la cooperación con EEUU y el mayor acceso a recursos por parte de Miraflores, no tenga hasta ahora un costo en moneda política para el llamado rodrigato. Es decir, pese al tutelaje, no hubo cambios en la Fiscalía General ni se han liberado a todos los presos políticos. “Es un proceso que todavía está en marcha. Más allá de Delcy Rodríguez y del tutelaje norteamericano, también depende de las capacidades para lograr presión, acción y acuerdos de la política nacional de todo el arco opositor encabezado por María Corina Machado y también de las contrapresiones y los acuerdos que implican la resistencia de los otros actores del chavismo a los cambios”, apuntó Obermaier. Barrett asistió este lunes 27 de abril en el foro Venezuela Energética 2026, donde evitó ser abordado por la prensa e instó a las empresas petroleras presentes a aprovechar la «oportunidad histórica» en Venezuela, en el contexto de la cooperación económica con la Casa Blanca. El martes se reunió con representantes de la Cámara Venezolano-Americana de Comercio e Industria. “La inversión de Estados Unidos es el motor de la transformación de Venezuela en un centro energético mundial, y un pilar esencial para la estabilización y la recuperación económica”, indicó el diplomático durante la reunión con los empresarios. Escenario electoral Tanto Alarcón como Obermaier descartan nuevas elecciones presidenciales en Venezuela para lo que resta de 2026. La oposición, se subraya, parece haberlo asimilado también con la mira puesta a principios de 2027, previa creación de condiciones electorales que parten de la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) para que se instale un organismo independiente e imparcial. Alarcón alerta que existen peligros reales como el hecho de que se posterguen tanto las votaciones que hagan imposible la transición política hacia la democracia. “Puede haber cambios institucionales, pero también debe haber cambio de gobierno; si no, no es transición. El gobierno puede cambiar el Tribunal Supremo de Justicia, pero si sigue gobernando no es transición, el proceso puede revertirse”, dijo. En ese sentido, recalcó que los primeros comicios que deben realizarse luego de los eventos del 3 de enero son los presidenciales porque en Venezuela, por ser un sistema presidencialista, el Poder Ejecutivo prevalece sobre los otros Poderes. En todo caso, añadió, puede elegirse el Parlamento en conjunto con el presidente de la República. “Ya tuvimos una AN opositora en 2016 y vimos lo que ocurrió. O se dan ambas elecciones al mismo tiempo o debe ser primero la presidencial”, insistió. Michael Kozak admitió que aún no tienen fecha para los cómicos venezolanos, pero afirmó que están “enfocados en los pasos”. El chavismo por su parte, especialmente en voz del ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, desestima los llamados a elecciones lo antes posible porque la oposición “incumple” las reglas. Machado ha dicho que tiene previsto regresar a Venezuela antes de que finalice 2026, promete recorrer el país y advirtió que quieren comicios para elegir “todo”. “En Venezuela el riesgo es el de una transición cosmética en lugar de una real. Hay unos intermedios ahí, como el escenario de transición pactada, en la que la primera elección no sea una elección 100% abierta, pero sí una que permita democratizar aún más el país. Es decir, por la no participación de algunos políticos, pero sí una elección en la que la oposición tenga la oportunidad de ganar y efectivamente dan los números actuales”, es otro escenario trazado por Obermaier. En su criterio, que iniciar una transición que termine en una elección o hacer una elección que inicie un proceso de transición, son escenarios posibles. Una bandera roja sobre el primer escenario, dijo en coincidencia con Alarcón, es que el interinato está dando señales de reacomodo y adaptación, no de cambios reales que indiquen que facilitará la democratización. Todavía está por verso qué puede impulsar EEUU a través de Barrett.

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