Si hay una característica que destaca de Federico Sturzenegger en el gobierno es su determinación de hacer estallar todos los organismos públicos. Los nuevos comentarios de esta semana contra el regulador ANMAT –la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Dispositivos Médicos de Argentina– fueron simplemente el último ejemplo claro de una estrategia de gobierno construida en torno al modelo de austeridad de “motosierra profunda”. Según los informes, el funcionario se siente envalentonado en medio de la campaña de recortes estatales del gobierno, en una semana marcada por reducciones en múltiples sectores. Sturzenegger cree que la administración todavía tiene tiempo y espacio político para seguir reduciendo o eliminando áreas que considera irrelevantes. Y no tiene reparos en decirlo. “Federico siempre ha sido así”, dijo alguien que trabajó con el exjefe del Banco Central durante años. Es por eso que una vez más apuntó a ANMAT, una agencia descentralizada que opera bajo el Ministerio de Salud Nacional de Argentina. Un detalle: el año pasado, durante una crisis por el fentanilo contaminado que acabó con la muerte de varias personas, el economista ya había argumentado que los medicamentos no deberían estar sujetos a supervisión, criticando duramente a la agencia. Los comentarios generaron malestar dentro del Ministerio de Salud que dirige Mario Lugones. El predecesor del funcionario, Mario Russo, también se había enfrentado con Sturzenegger después de que éste presionara por la libre importación de medicamentos, en particular de la India. El descontento se extendió a los laboratorios locales, que respondieron con fuerza. Los trabajadores aduaneros hicieron lo mismo, conscientes de que el ministro quiere reformar el Código Nacional de Aduanas establecido por la Ley 22.415 aprobada en 1981. Los representantes sindicales dicen que el tema es muy delicado porque, desde la perspectiva del ministro, facilitaría el ingreso de mercancías al país, lo que para los trabajadores conduce a una supervisión insuficiente. El asunto ya ha llegado al radar de la agrupación sindical central de la Confederación General del Trabajo (CGT). Uno de sus tres líderes, Cristian Jerónimo, ya ha advertido que habrá una huelga si Sturzenegger logra implementar los cambios, lo que requeriría la aprobación de un proyecto de ley en el Congreso. “La aduana es la primera barrera que protege la industria nacional, controla todo lo que entra y sale del país, asegurando que no nos inunden productos extranjeros que terminen destruyendo nuestras industrias”, dijo Jerónimo en una entrevista reciente. Jerónimo también destacó el trabajo que realiza el personal de aduanas, destacando su capacitación y responsabilidad en lo que calificó como un papel clave para el país. En el Servicio Meteorológico Nacional, Sturzenegger ya ha tomado medidas similares. A pesar de las advertencias de los trabajadores, siguió adelante con su política de fuertes recortes de personal. No está solo en esa agenda. Alejandro Tamer, subsecretario de Sturzenegger en el Ministerio de Desregulación, es el hombre encargado de llevar a cabo los cambios que imagina su jefe político. El conflicto continúa. por Juan Pablo Kavanagh, Noticias Argentinas



